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Ciudadanía onubense

Lo de Benengeli

From Particulares. Published on 20/11/2014.


He leído con profundo respeto un libelo de 19 páginas que hallé en una vieja librería de Madrid, de esas que huelen a rancio, a humedad y a tesoros escondidos, fuera de la red mercantil con que hoy se edita y vende el papel impreso.
El librillo, a media página -cosido por una oxidada grapa- está escrito y firmado por Ricardo M. Uncite, a quien, aparte del mismo, se le reconoce como autor de “El falso Quijote y Tirso de Molina”.
“Lo de Benengeli”, publicado en Valladolid en 1918 y dirigido al cervantista nacido en Osuna Francisco Rodríguez Marín, a la sazón académico de la lengua, presidente del CSIC, del patronato Menéndez Pelayo y director de la Biblioteca Nacional, es un análisis sobre las derivaciones de la palabra cervantina Benengeli.
Recuérdese que Cide Hamete Benengeli es el nombre arábigo del supuesto autor de El Quijote, según aparece en la edición príncipe de 1605 (cap. IX, fol. 32).
Pues bien, según Uncite, el prefijo BEN no ofrece dudas porque significa HIJO DE.
Las dudas aparecen con la palabra ENGELI que no tiene traducción en castellano.
Algunos la tradujeron como “ciervo”, “cerval” o “cervanteño”, de donde coligen que Cervantes vino a definirse a sí mismo, o sea: HIJO DE CERVANTES.
Otros la traducen por “berenjena”, lo que vendría a explicar que el bachiller Sansón Carrasco dijera, según Sancho Panza, que el autor de la historia se llamaba Cide Hamete Berenjena.
En fin, no sé por qué me he metido hoy en este berenjenal, pero, bueno… todo sea por el infinito placer de indagar, de leer y, a ser posible, comprender.
Paco Huelva
Noviembre de 2014

Ridiculum Vitae, de Eladio Orta

From Particulares. Published on 20/11/2014.


Dentro del poeta Eladio Orta duermen infinidad de seres animados. Esto a nadie debería asombrar pero, como sabemos, hay gente para todo.
Los animalitos que habitan su cuerpo no crean que son de esos que pueden observarse con microscopios o con otros similares inventos, no. Los bichos que hay dentro de Eladio dicen los eruditos que se llaman heterónimos, y son una suerte de gleba que se manifiesta en su fuero interno de poeta maldito o de maldito poeta -depende del receptor/lector-, y, cada cual, cuando le toca o cuando le sale de las particulares entendederas, monta la de dios es cristo.
Esto es lo que hay y lo demás es cuento.

“me da vergüenza
escribir poesía
y más vergüenza
leer mi nombre
al lado entre paréntesis”.

Ha de ser duro vivir -aunque a primera vista al poeta del que hablamos pareciera no afectarle en su comportamiento- entre una confusa caterva de aspirantes al Parnaso y no perder la cordura, mientas éstos chillan, gimen, maldicen, lloran, mean en las retamas o follan en la intemperie de su sesera.
Es decir, seguir siendo Eladio Orta, el poeta que habla, viste y calza como dios y la naturaleza le dio a entender, que patea los inmensos e inconmensurables predios míticos de Isla Canela, que, mal que les pese a muchos políticos, meapilas, especuladores inmobiliarios -y de otras artes estafadoras-, poetas paniaguados y otras fieras por domar, y sin cejar de observar el mundo desde su “choza” para gozo de quienes conocemos su obra.
A mí de Eladio Orta me gusta casi todo, hasta sus poemas:

“ecologistas y demás inadaptados en general
deben estar de enhorabuena
por la aparición de una especie
hasta ahora desconocida
unos insectos dípteros
gorditos y con corbata
llamados cocosabios

los machos se alimentan
de dunas y arena húmeda
y cagan piedras
ladrillos y cemento

las hembras chupan la sabia de árboles
matorrales y plantas halófilas
y cagan puertos deportivos
y campos de golf

produciendo un espectacular cambio
en los enclaves paisajísticos
y medioambientales de la costa

según filtraciones del cesid
a la agencia efe
los llamados cocosabios
expertos en tragaespaciosnaturales
han sido creados en laboratorios clandestinos

ante la alarma de la opinión pública
por la aparición de susodichos
insectos dípteros en las zonas costeras

la subdelegación del gobierno
ha pedido calma
asegurando que dicha plaga
será abatida en una próxima
operación financiera”

Eladio Orta y la tropa que le acompaña, de la que no puede desprenderse por más esquinazo que quiera darle, ha publicado ahora “Ridiculum Vitae en ediciones Amargord.
Este libro no es para ortodoxos, ni para reglados académicos, ni para aquellos que cuando escriben están pensando en un premio literario, ni para lagrimales fáciles, ni para los que les asusta el uso del verbo sin cortapisas inquisitoriales, ni para trémulos, ni para… Este libro es para los libre de pensamiento.
En fin, que a Eladio Orta se le toma o se le deja. Punto.
Pero esos estirados vates que se ajustan a lo “correcto” y no leen a Eladio, se pierden el ritmo ancestral de las aguas freáticas, los sonidos de la marisma cuando se cuartea en el estío, el lento avanzar de la bola del escarabajo pelotero, el palmear de las espátulas cuando alzan el vuelo, el graznido del celo, el inclinarse de los juncos ante el paso del viento… y un sinfín de cosas que anidan en el pajar de Eladio Orta, poeta tierrafirmista y oráculo irredento.
Paco Huelva
Noviembre de 2014

La muerte

From Particulares. Published on 19/11/2014.


La muerte se manifiesta en nosotros justo al nacer.
El berrido inicial al salir del líquido amniótico algo tiene que ver con el estertor que damos al morir.
Las primeras arrugas, las pecas que se expanden por el cuerpo, la tersura de la piel que se deteriora, el vello que encanece o desaparece, el aumento de los dolores… son síntomas de la cercanía de la muerte que nos negamos a reconocer y sin embargo, nos informa que estamos encauzando el inevitable camino de la extinción.
Ni la familia, ni la escuela, ni la universidad nos enseñan que la muerte es parte de la vida, la consumación de la vida. Que para que siga existiendo vida hemos de morir.
No queremos aceptar nuestra transitoriedad, pero si hay algo cierto en nuestro acontecer, en la vida de cada cual, es que vamos a fenecer, vamos a cambiar de cometido como decía Tolstoi: “la muerte no es más que un cambio de misión”, y lo único que deberíamos desear es tener un buen tránsito de un estado a otro.
Parafraseando a Ramón y Cajal ésta se nos presenta siempre como algo nuevo, impensado e incomprensible.
John Hurt, un cantante de baladas dice en una de ellas lo siguiente: “cuando mis tribulaciones terrenas hayan terminado/ arrojad mi cuerpo al mar/ ahorraos la factura del empresario de pompas fúnebres/ y dejad que las sirenas coqueteen conmigo”.
Lo cierto es que la muerte a pocos satisface, pero, en algunos casos como en la película de Amenábar “Mar adentro” o en el de las personas que solicitan por enfermedad incurable, por cansancio vital extremo, por decisión propia y en pleno juicio, marcharse de este mundo, debiéramos ser menos mojigatos y más comprensivos.
Paco Huelva
Noviembre de 2014

Trabajo o placer

From Particulares. Published on 19/11/2014.

Bueno, ya lo anunciaba en mi anterior post. Está a punto de entrarme una nueva traducción y tendré que dejar de lado, de momento, el proyecto de libro del que os hablé. Una pena: ya había empezado el tercer capítulo. Pero lo primero es ganarse el pan.

Madres

From Particulares. Published on 18/11/2014.


Hace unos días, en un cruce de calles de la ciudad, una señora me abordó y preguntó si podía hablar conmigo unos minutos. Embalado como recorro la vida, y pensando -después de examinarla atentamente- que querría venderme algún producto, saquearme la bolsa por alguna causa que no deseaba escuchar o contarme algún problema irresoluble, a duras penas contesté que sí, pero mentí diciendo que tenía una cita ineludible a la que no podía faltar y no podría entretenerme mucho.
La mujer, de unos ochenta años -calculé-, magra de cuerpo, de ojos lúcidos e inquietos y de aspecto exterior acomodado, sacó del bolso una vieja fotografía donde -no muy nítidamente- se veían tres mujeres jóvenes en traje de baño de otra época y a un niño de cuatro o cinco años, no más, en el borde de una alberca de la que al parecer acababan de salir.
Después de observar la imagen con cierta insistencia, por agradar a mi acompañante circunstancial, a la que vigilaba por el rabillo del ojo intentando dilucidar qué era lo que esperaba de mí, me preguntó si la foto no me recordaba nada.
He de reconocer, ahora que detengo el tiempo transcurrido con ella para repasar cada instante en los que estuvimos juntos, que su pregunta me inquietó sin saber muy bien cuál podría ser la causa.
Queriendo acabar pronto con el asunto que me había detenido allí y continuar con mis cosas, contesté que no, que realmente no me recordaba nada. La mujer insistió instándome a que la mirase bien, a que la observase con detenimiento. Un poco desesperado ya y creyendo haber caído en manos de una demente, posé nuevamente mis ojos sobre las caras de las cuatro personas del retrato y con cierta zozobra descubrí que el niño que estaba en primera línea, ante las tres mujeres, no me era del todo desconocido e incluso, me recordaba a alguien que en ese momento no identificaba.
Era como un recuerdo dormido en algún estante de la memoria que en ese momento no era capaz de localizar en la biblioteca de Babel que todos llevamos sobre los hombros.
Los ojos de la desconocida, mientras tanto, escrutaban severamente mi cara atenta a cualquier variación en mis gestos faciales y alguna cuestión debió intuir de lo que en ese momento pensaba, porque, de pronto, espetó:
-¿No conoces a ese niño?
-Pues, la verdad -dije- es que me suena su cara, pero no sé de qué.
-¡Mírala bien! -Insistió.
Luego de un lapso indefinido en que mis pupilas iban desde la foto a su cara de forma intermitente, dijo:
-Ese niño eres tú, Paco.
Sorprendido de que conociera mi nombre y arrugando el entrecejo -como para intensificar mi visión y esclarecer las ideas al mismo tiempo- observé que un reguero de lágrimas se desbordaban por las mejillas de la señora, como si algo incontenible guardado demasiado tiempo estuviese rebasando sus pequeños ojos, empañados ahora por la sal del llanto.
Miré nuevamente la imagen que me había ofrecido y el corazón, no sé por qué causa, me empezó a latir fuertemente con el convencimiento cada vez más manifiesto de que el niño de la foto podría ser el niño que en algún momento fui y además, la alberca y el lugar donde estaba situada eran espacios no ajenos del todo a mi vida pasada.
Sin reflexionar más y alentado por alguna intuición más que por el exacto recuerdo, dije:
-Puede ser, puede que sea yo de pequeño.
Un rayo de luz que entreví en sus ojos, detuvo el llanto y acto seguido me preguntó:
-¿Y no sabes quiénes son las personas que están contigo?
Repasé nuevamente las caras de las tres jóvenes y una de ellas, la del centro, la que estaba tras de mí, me pareció conocida.
-Esta cara me suena -dije, mientras la señalaba con el dedo.
-Claro que te tiene que sonar, es la cara de la que actualmente es tu madre.
-¿De mi madre, y cómo que actualmente?
-¡Fíjate bien, Paco! -dijo, interrumpiéndome.
Miré intensamente -olvidando mis prisas y cada vez más intrigado- queriendo leer en la cara de la joven del centro y confirmando que podría ser, que podría ser mi madre aquella joven de aspecto lozano, sensual, y que sonreía a la cámara no sin cierto azoramiento o rubor.
-¿Y de las otras dos no te acuerdas? -continuó.
Insistiendo en el repaso de las caras, manifesté abiertamente que no, que no las conocía de nada.
-¿Por qué me pregunta usted esto, señora? -inquirí, con cierta frialdad no exenta de temor en mis palabras.
-Pues, porque… Paco, tu madre soy yo, que es la mujer que está a la izquierda de la que tú crees que es tu madre, y sólo es la mujer que te ha criado y que en otro tiempo fue mi mejor amiga -dijo, mientras sus ojos reanudaron el llanto.
Con la cara descompuesta, imagino, por el espanto que sus palabras me produjeron, le respondí:
-¡Señora, esto no puede ser, usted tiene que estar equivocada, confundida por alguna razón! ¡Esto no tiene sentido! No discuto que no pueda ser, incluso, podría decir que soy el niño de la foto y que la persona que está detrás de mí pueda ser o sea, mi madre; y si usted dice que es la otra pues no se lo discuto, pero de ahí a lo que afirma, señora, hay un trecho que yo no le puedo admitir. ¡Usted tiene que estar confundida! Con todos los respetos, señora, no puedo admitir lo que me dice. No puedo admitírselo, perdóneme.
Mientras esto decía, la señora que afirmaba ser mi madre, continuaba llorando en silencio, limpiándose las lágrimas con un pañuelo de tela que había sacado de algún sitio, y se apoyaba en la pared, como si de un momento a otro fuera a perder el conocimiento.
-Paquito, hijo -declaró, rehaciendo un poco la figura-. Fíjate bien en mí. No me olvides nunca y conserva esta foto. La he guardado con la esperanza de dártela durante muchísimos años. Siempre estuvo enmarcada en mi casa en un lugar preferente hasta que he decidido venir a verte para entregártela en mano.
No vengo a pedirte nada, no necesito nada excepto liberarme de la tremenda carga que he llevado en mi conciencia durante demasiado tiempo. Eres una persona inteligente y entenderás lo que hice, así lo espero, y perdonarme; sólo he venido a decirte quién eres y a que me perdones. Solo a eso. Yo soy tu madre. Eso no lo puede discutir ni cambiar nadie porque es así. Exactamente así. Eres mi hijo, Paco. Te tuve por un desliz que cometí con un hombre al que quería mucho y es tu padre, que luego me dejó tirada como a un perro antes de que tú nacieras ni que se me notara siquiera que estaba embarazada. En la época en que eso ocurrió, que es exactamente hace 58 años, la edad que ahora tienes, esas cosas no estaban bien vistas ni podían admitirse socialmente. Los que crees que son tus padres, que eran mis mejores amigos, estaban casados hacía un tiempo y sabían que no podrían tener hijos. Me aconsejaron que me fuera de viaje con ellos; el embarazo ya casi no se podía ocultar: estaba engordando demasiado y nos fuimos los tres a Burdeos. Cuando naciste, ellos, los que tú crees que son tus padres, me asistieron en el parto donde viniste al mundo. Posteriormente te inscribieron como hijo propio, que entonces en Francia no era difícil porque muchos españoles emigraban a ese país ya que las condiciones de vida en España tú sabes cómo eran. Porque no me negarás Paco, que tú has nacido en Burdeos el 22 de octubre de 1956, y que así debe constar en tu tarjeta de identidad.
-No -dije-, con un hilo de voz. Yo he nacido ese día y en esa ciudad, es verdad.
-Pues ya lo sabes todo. Ya me quedo tranquila y puedo morir en paz, hijo. La que tienes delante es tu madre. Siento mucho lo que ha pasado. Nada me hubiera gustado más que haberte visto crecer, estar a tu lado y haberte consolado en los momentos difíciles que sé que has pasado en la vida. Yo te he alimentado con estos pechos -dijo, tocándoselos-. Los que dicen ser tus padres legítimos volvieron a Almonte diciendo que el niño era suyo y yo me quedé en Burdeos porque nada tenía que hacer aquí. Luego me casé con un catalán con el que no he tenido más hijos.
Esa foto la hizo mi marido -que nunca supo nada de esto-, la única vez que vine a verte, en una alberca que era de los que piensas que fueron tus abuelos. Esa visita me produjo tal desgarro y tanto desconsuelo que preferí no verte más y vivir a solas con mi dolor. Además, me peleé con los que hoy son tus padres porque pensaban en su interior que algún día podría reclamarles lo que sabían que era mío.
Hasta ahí toda la historia. Hace tres meses murió mi marido. Yo, por motivos que ahora no importan, no tardaré mucho en seguirle. Llevo una semana en Huelva decidiéndome a hablar contigo. He pasado muchas horas frente al edificio donde trabajas y te he seguido cada vez que has salido. En estos días he sido tu sombra. Lo que querría haber hecho toda mi vida. Estoy muy orgullosa de ti. Quiero que lo sepas. Quiero que sepas que tu madre, aunque te abandonó, no dejó un día de su vida de pensar en ti.
Dijo todo esto llorando a lágrima viva pero con una tranquilidad pasmosa. Por mi parte notaba que mis ojos se habían humedecido y que un nudo en la garganta me impedía hablar. No sé por qué, me acerqué a ella, la rodeé con mis brazos y la apreté contra mi pecho. Su cuerpo convulsionado por el llanto me trasmitió el desconsuelo y la desazón que la embargaban. Pasado un tiempo que no soy capaz de calcular, mientras acariciaba su fino pelo y la miraba a los ojos como para reconocer algo que se me había escapado de la vida y que ahora momentáneamente disfrutaba, me dijo:
-Quiero que esto quede entre nosotros y que te vayas a la tumba, como yo me voy a ir, con este secreto. ¿Me oyes, hijo? Tu “madre” -dijo-, no debe saber que te he visto, no le des ese disgusto. A nuestra edad, hay cosas que no pueden resistirse y una se puede volver loca. ¡Hazlo por mí, hijo! ¡No le digas nada! Y ahora, -continuó, mientras una mueca que quería parecerse a una sonrisa apareció en su boca-, no me preguntes más nada y déjame marchar. Dejemos las cosas como están.
Acercó su cara a la mía, me besó, y casi sin darme cuenta, por el estado de confusión en que me encontraba, comprobé cómo se montaba en un coche que había estado aparcado cerca de nosotros todo el tiempo y que era un taxi con los colores característicos de la ciudad de Barcelona.
El vehículo se marchó por la calle Marina y yo me quedé solo y con la foto en la mano si saber qué hacer, sin saber quién era, quién fue mi padre y quién era en realidad esta señora que decía ser mi legítima madre.
Desde entonces llevo la foto en mi maletín. Ahora escribo con ella delante. No he comentado esto con nadie. No lo haré tampoco con la mujer que hasta ahora ha sido y seguirá siendo mi madre.
Un abismo se ha abierto ante mí. No sé si lo que he descrito, que es completamente cierto, es verdad o es mentira. Es decir, no sé si soy hijo de quien creía serlo o de la que me dice ahora que lo soy. Vivo como en una pesadilla de la que sé que no voy a despertar. Mientras tanto, sólo hago mirar la fotografía y pensar qué habría sido de mí si fuera cierto lo que mi supuesta madre me ha contado y hubiera vivido con ella. Evidentemente no sería lo que soy y sería otra cosa, pero, ¿quién sería? ¿Qué habría sido de mí si hubiera vivido otras circunstancias, otros espacios, otros abrazos en vez de los que en realidad he vivido?
Soy consciente de que esas preguntas no tienen respuestas. Creo que lo único que debo hacer es conservar la foto, como lo hago, y mirar a mis dos madres. He llorado mucho desde entonces. Y lo he hecho por el sufrimiento que ambas, si esto es cierto, han debido padecer a lo largo de la vida. Una, pensando en mi ausencia, y la otra en que podrían venir a por mí y apartarme de su vera. Un tormento. Sus vidas no debieron ser agradables. He llegado a la conclusión de que no tengo derecho a modificar las cosas. Ellas decidieron en su momento que esto debía ser así, y así será.
Paco Huelva
Noviembre de 2014

Lectura

From Particulares. Published on 18/11/2014.


Hoy me he levantado taciturno.
Salgo a la calle con un libro bajo el brazo, dispuesto a leer algo aprovechando la limpia luz de la mañana.
Me siento en un banco soleado y abro el texto por la hoja marcada.
Suenan las campanas de una iglesia cercana.
Escucho cómo los sonidos parecen metalizarse en el aire cambiando su tonalidad mientras se alejan.
¡Tann! ¡Tann! ¡Tann!
Así, hasta diez.
Luego, queda como un eco prolongado, como un vacío inesperado que me aflige.
En el interior de mis tímpanos, sin embargo, se repiten los minerales sones con la obstinación de un mantra que sólo yo conociera.
Poco a poco, voy recuperando el sonido del ambiente: el canto de los pájaros cercanos, el ruido del motor de un vehículo que atraviesa la carretera o el estertor de una puerta metálica que se enrolla en algún comercio a mis espaldas.
Me sumerjo de nuevo en el libro, y ya no oigo nada.
Paco Huelva
Noviembre de 1014

Aparcar en Isla Chica, una nueva dimensión

From Particulares. Published on 18/11/2014.

Una vez más y ya van tropecientas mil, los gestores del ayuntamiento demuestran su incapacidad crónica para planificar cualquier tipo obra en la ciudad por muy sencillo que sea. En este caso se trata del tradicional lavado de cara pre-electoral en el barrio de Isla Chica. De golpe y porrazo y después de años de […]

Inocente

From Particulares. Published on 17/11/2014.


La inocencia es un rasgo que abunda en nosotros y que vamos malgastando al mismo ritmo en que se nos escapa la vida.
Muchos filósofos de buhardilla han entretenido su tiempo con esta materia, lo que demuestra que el tema no es baladí.
Enfrascados como estamos -todos- en una guerra por la supervivencia, la inocencia ha de perder protagonismo en pro de conseguir los elementos esenciales que permitan vivir lo más dignamente posible. Porque eso es lo que nos queda, solo eso: dignidad.
Cuando el enemigo emplea el descaro y la intolerancia, hay que utilizar sus mismos métodos, de nada valen paños calientes y menos a esta altura de la película.
La inocencia, por tanto, es como el velo de la desposada: una blanca mortaja de nuestra virginidad intelectual.
En mi caso, prefiero seguir pasando por inocente en algunas materias, pero, como dice Cervantes en “La Gitanilla”: “No porque corra un navío tormento o se anegue, han de dejar los otros de navegar”.
Así que, al loro. Ya está bien de aguantar.
Paco Huelva
Noviembre de 2014

Si me necesitas, llámame, de Raymond Carver

From Particulares. Published on 17/11/2014.


Carver murió de un cáncer de pulmón a los cincuenta años de edad dejándonos huérfanos de un habilidoso poeta y mejor cuentista.
Hay quienes dicen que el minimalismo que esgrimió en sus escritos le fue impuesto por el editor Gordon Lish, que, incluso, se atrevió a reescribir el final de muchos de sus relatos, pero, polémicas aparte, Raymond Carver se convirtió por derecho propio en padre de lo que se denominó el “realismo sucio”.
Sus relatos, por la introspección psicológica que hace de los personajes, que la mayor de las veces son personas como él, tal que él… -dedicado a ocupaciones mal pagadas, luchando de forma continua contra la pobreza, llevado en volandas por la tragedia del alcoholismo, viviendo en una familia desestructurada-, tiene tal “veracidad” en la composición, que a uno le pareciera estar viendo esas escenas cotidianas que se enredan en las vidas de aquellos que poco o nada tienen, y que comienzan la vida con cada amanecer.
Debido a ese realismo (sucio, dicen) sus cuentos han sido llevados a la pantalla y a los escenarios con enorme éxito.
“Si me necesitas, llámame” (Edit. Anagrama) contiene cinco profundísimos relatos: El que da nombre al libro más “Leña”, “Qué queréis ver”, “Sueños” y “Vándalos”.
El libro fue publicado por su segunda esposa, la también escritora Tess Gallagher, diez años después de la muerte de Carver.
Carver fue traducido al japonés por Haruki Murakami, llevado al cine por Robert Altman, al teatro por Rafael Spregelburd…
Carver es un grande del relato, posiblemente el mejor escritor norteamericano de su década.
En los escuetos dramas contenidos en “Si me necesitas, llámame”, el lector se verá transportado a espacios inevitables en donde los seres humanos que lo habitan parecen compelidos a las más fatídicas de las suertes. Las infidelidades, aceptadas o no, el alcoholismo, la pasividad ante los acontecimientos, una cierta apatía casi congénita ante lo acontecido en derredor… un río incesante que arrastra a la sociedad hacia lo inevitable: su destrucción.
Por eso Carver, en esta Europa que se desmorona ante nuestros ojos, está más de moda que nunca.
Leer a Carver es una necesidad. Tan o más necesaria como cambiar las actuales estructuras de los sistemas de partidos en Europa.
Hay que darle una vuelta de tuerca al sistema y propiciar un cambio radical en la relación existente entre éstos y la ciudadanía.
O llegaremos a la apatía, a la desidia, al abandono… como los personajes de los relatos de Carver.
Paco Huelva
Noviembre de 2014

El otro descampado de Isla Chica

From Particulares. Published on 17/11/2014.

De nuevo quiero denunciar el LAMENTABLE estado de abandono en que se encuentra la zona del “descampado ” que esta junto al colegio Reyes Católicos, donde se encuentra el “mercado de abastos ” de Isla Chica. Es decir la venta ambulante ilegal permitida por el Ayuntamiento. NO entiendo por que en esta zona de Huelva […]

Imágenes de España VIII

From Particulares. Published on 16/11/2014.

¿Un futuro libro?

From Particulares. Published on 15/11/2014.

Como he entregado una traducción y aún no me ha llegado otra, dispongo de una temporada de vacaciones, o de paro, según se mire. Así que he decidido dedicarme a escribir un libro que tenía en la cabeza desde hace un par de años. Se trata de algo así como “Grandes enigmas resueltos” y, naturalmente, no se trata de poesía ni de narrativa de ficción. Es un examen de diferentes misterios “irresolubles” planteados a la luz de la racionalidad, una denuncia crítica de las explicaciones sobrenaturales a ciertos fenómenos y sucesos. Por ejemplo, el Vuelo 19, la Sábana Santa, el monstruo del Lago Ness, el Triángulo de las Bermudas, etc. Sí, un libro escéptico, combativo y cañero.

Ayer terminé el primer capítulo, dedicado al misterio del Paso de Dyatlov, y hoy se lo di a leer a Eva. Dijo que el texto “se bebía”. Esa era la intención: atrapar al lector e ir suministrándole información poco a poco, que no pueda dejarlo. La verdad es que estoy muy ilusionado, aunque ni siquiera haya pensado dónde publicarlo cuando lo termine, si lo termino. Estoy disfrutando como un enano.

Eso sí, cuando me entre una traducción y me diga ven, lo dejaré todo, como en el bolero. Lo primero es ganarse el pan. Y esto otro es sembrar sin saber si habrá cosecha.

Tributos

From Particulares. Published on 13/11/2014.


Todo el que escribe, al igual que todo creador en el campo de las artes o las ciencias que fuere, está más cerca del manicomio que de la cordura; porque, la sensatez, incluso científica en sentido estricto, es una red que impone la sociedad para que de ella no salga más de lo que está permitido.
La política, la religión, la filosofía, las normas consuetudinarias o las reglas no escritas de la urbanidad en su caso, se encargan de fijar unos conceptos predeterminados que actúan como pegamento para fijar un modelo de sociedad dada para cada época y cada lugar.
Además, algunas religiones incluso no permiten pensar. Se acuerdan de aquella pregunta que nos hacían no hace mucho que más o menos venía a inquirir lo siguiente: ¿ha pecado usted de obra, o de pensamiento?
¡Tiene bemoles! Y no hace tanto, no.
Pensar nunca fue fácil. Hoy, como siempre, tampoco lo es. Y manifestar lo rumiado mucho menos.
A pocas personas se les permite en libertad (plena) ser independientes en sus manifestaciones; a excepción quizás de los genios, los extravagantes y los locos, y siempre que no hagan mucho ruido con sus elucubraciones.
Lo malo es que, entre ser una uva más del racimo -o eslabón de cadena-, hay quienes decidieron, en una encrucijada a la que debieron enfrentarse con dolor, hacer caso omiso de tales estipulaciones y dar rienda suelta a sus pensamientos al coste que fuera.
Las ataduras a nuestra libre exposición nos las impone el miedo y no otra causa: la censura en sus mil infinitas formas: el castigo que nos vendrá impuesto.
De ahí nace que se coarte la palabra, que se atempere el verbo, que se adapte el discurso a lo socialmente correcto.
Y esto es una pena, sí. Porque las palabras no asesinan, matan los hechos.
Mantenemos socialmente una careta helénica -tragicómica, habría que precisar- que impide ver nuestro rostro; en este caso del que hablamos, la angostura o la holgura del pensamiento, impidiendo además la posibilidad de entablar un diálogo franco, sereno, sosegado… socrático, si lo desean, que puedan llevar nuestras cuitas a buen puerto y de mutuo acuerdo: con consenso.
Y así nos va, claro.
Y las preguntas serían las siguientes: ¿Merece la pena pagar tantos tributos siendo la vida tan corta? ¿Es necesario seguir fagocitando los sueños?
Contéstese a placer. Nadie le oirá.
Paco Huelva
Noviembre de 2014

Teatro

From Particulares. Published on 12/11/2014.


La vida es un teatro sinfín donde los actores y actrices coexistimos en el escenario natural que nos contiene y desde el cual, interpretamos papeles que improvisamos en función de las circunstancias y de nuestro mejor saber y entender.
La coreografía varía con las estaciones y con la movilidad que precisen los papeles que encarnamos.
Lo malo del teatro de la vida es que hay muchos directores tras el telón y nadie nos da el libreto exacto que debemos escenificar.
La frustración y la esperanza marcan nuestros días como las dos caras de una misma moneda.
La satisfacción llega pocas veces y sólo por breves estadías.
Quienes aparentan conocer la obra que escenificamos están mintiendo porque los regidores cambian cada cierto tiempo y es imposible captar los designios que nos serán demandados mañana.
Llevamos cientos de miles de años representándonos y no hay forma de ofrecer una imagen de la humanidad medianamente digna.
Eso sí, casi siempre aplauden los mismos sectores. Un conjunto de elegidos que cada noche pasa por taquilla para llevarse el dinero recaudado con el sudor de los otros.
Al resto, sólo nos queda arrastrar por el entarimado el odio y la incomprensión hacia quienes constantemente readaptan el guión en beneficio propio.
Paco Huelva
Noviembre de 2014

Imágenes de España VII

From Particulares. Published on 12/11/2014.

Imágenes de España VI

From Particulares. Published on 11/11/2014.

Imágenes de España V

From Particulares. Published on 10/11/2014.

Maldito otoño (una huelvería)

From Particulares. Published on 06/11/2014.


Da un poco de frío el mar revuelto
que se avecina encharcando lo que somos.
Da un poco de frío perder el calor de la memoria
y observar cómo se inundan los pies de lodo.
Da un poco de frío saber que todo esto,
todo esto que nos envuelve nace de la ambición del lobo.
Da un poco de frío este deshojado otoño que pela
la carne de los huesos en beneficio de otros.
Da un poco de frío saber que aunque no haya remedio
el frío es siempre nuestro y el calor de otros.
Da un poco de frío, sí, este maldito otoño.
Paco Huelva
Noviembre de 2014

Eva Vaz, exploradora (V)

From Particulares. Published on 05/11/2014.

Un profesor de Lepe quiere que vaya a leer en su instituto. No hay problema, cuando quieras. Vale, pásame tu móvil. Y Eva busca el bolso, saca el móvil y se lo da, ante la cara de absoluto pasmo del otro.

Imagino que si un día la atracan y el atracador dice: ¡Dame el móvil!, ella dirá: 676…

Muertevida

From Particulares. Published on 05/11/2014.


Me he acercado a ella despacio, lentamente…
Procurando mantener la verticalidad sobre millones de rastros y socavones que montañean la desierta playa.
He acomodado mi cuerpo en la ventana de un chiringuito que se sumerge en el débil terreno abrigado por la blanca arena como un barco naufragado en los rigores del invierno, acosado constantemente por los elementos, vencido por dioses airados que la humanidad nunca pudo doblegar: el irascible viento, la destructora sal, la lluvia inclemente, el sol implacable.
La escucho hablar desde el poyete en que me instalo.
Su rum rum incesante me dice que está ahí y, aunque no la vea -un médano, una barrera de tierra que se pierde a mi derecha y a mi izquierda hecha de añicos de caracolas, de moluscos y de conchas variopintas, me lo impide-, intuyo la colosal fuerza que llevan sus humedales en los tirabuzones que rompen la batiente de forma incesante e implacable.
Me asusta este ritmo arcano del universo, su dinámico estar, su constante e imparable inercia.
La vida es eso: muertevidamuertevida. Elementos que nacen y que mueren para convertirse en otros elementos. Ya está: muertevida.
Sin embargo, la humanidad se niega a ver este principio esencial del universo. Preferimos negar la evidencia, agarrarnos a un puñado de quimeras y oscuras ambigüedades, esconderlo en su caso bajo la pátina de la incultura o el desconocimiento, destrozarlo, romper el ciclo, matarlo: asesinar la esencia que hace posible a los seres vivos.
Sus reflujos, sus idas y venidas que enlazan con la génesis que hizo posible esta pelota hecha de elementos básicos -en la que están incluidos tanto los seres animados como inanimados que la pueblan, que la conforman, que le dan forma- en que vivimos.
Ella, la mar, hasta ahora fue dadora de vida.
Hoy, muchos mares se han secado, salinizado o, en todo caso, están siendo contaminados por la humanidad, por los seres -afirman- más evolucionados de la cadena trófica.
El depredador de depredadores, el hombre, el verdugo que mata por placer de forma inclemente y sádica, consciente, ha elegido ahora como objetivo asesinar el planeta.
A esta distancia en que la oigo, sin verla, nadie diría que estuviese ahí si su ronroneo no dejara en mis oídos la esencia que conforma la imagen de su existencia, asperjada de sal, mareada de colores, empujada por ciclópeos nervios que expanden y recogen sus extremidades hechas de espuma blanca.
Imagino, en este instante, el bíblico gozo que supondría echar a andar sobre la arena y al llegar a sus crestas airadas y fuertes, subir por ellas hasta la cima de luna de plata que conforman sus aguas y pasear por su inmensidad gozando del desconocido abismo que se esconde en su líquida materialidad.
Un médano, hecho por constantes y modificadores reflujos me impide verla desde donde estoy. Pero, no importa, sé que está ahí y que aún tiene vida aunque no sé por cuánto tiempo.
La mar.
Desconocida charca donde nació la vida; sueño de poetas, nicho de marineros, depósito de víveres, espejo del sol, dura senda para pateras que transportan personas muertas en vida, autopista de yates flamantes y dorados donde viajan algunos de los asesinos del mundo…
¡La mar!
Decido marcharme hoy sin ver sus húmedas extremidades lamiendo la fina arena.
Me basta con su sonido, con su nítido ir y venir, con saber que todavía tiene vida… algo de vida.
Paco Huelva
Octubre de 2014

Seré tu amante bandido

From Particulares. Published on 05/11/2014.

boseEn España ese refrán
sobre el ascua y la sardina
es sin duda una doctrina
a la que muchos se dan.
Véase si no el vasto afán
interesado y ferviente
que ha surgido de repente
en sujetos de caché
notable como Bosé,
por Podemos y su gente.

Y yo, que soy mal poeta
empeñado en publicar
un poemario sin tardar
en Hiperión o Planeta,
me he propuesto echarle jeta,
¡y qué si a pancismo hiede!
Compondré, como procede,
un poemario dedicado
al Iglesias, titulado
“¡No a la casta!” o “¡Sí, se puede!”.

Vida de pueblo

From Particulares. Published on 05/11/2014.

La mayor parte de mi vida fui muy urbanita. Me gustaba la ciudad, las calles, la noche, la cultura, el ocio, el jaleo, el tráfico. Pensaba que la vida sólo podía estar en las ciudades, cuanto más grandes mejor. Luego cambié de vida y todo eso también cambió. Hoy sólo podría vivir en un pueblo, y no muy grande. Y, desde luego, me marchitaría en un lugar como Madrid, como Sevilla, incluso como Oviedo, que es de juguete, ciudades a las que me gusta mucho ir y en las que me alegro de no vivir.

Islantilla, si bien no tiene fisonomía de pueblo, es lo más parecido a vivir en un pueblo. Aunque sean pisos y urbanizaciones, hacemos vida de pueblo. Los que vivimos allí el año entero nos conocemos, los camareros y las cajeras te llaman por tu nombre, las distancias son cortas, la playa y las palmeras son todas para ti, aparcas donde te dé la gana y fumas donde te apetece. Sin prisas, con tus horarios, al ritmo lento del sol.

Hoy fui en coche a hacer recados. Por las calles había la gente justa para que hubiera vida, ni una persona más. Por la ventanilla abierta entraba el sol y la brisa del mar. Fui al estanco, al súper y a correos. El cielo estaba azul. No faltaba ni sobraba nada.

El resto del día lo he pasado en su mayor parte trabajando. Pero también he leído (Martin Amis), he visto la tele, he comido arroz y ahora escucho a Sufjan Stevens. Vida de pueblo. Vida.

Los demonios están pero ¿quién se acuerda de ellos?

El huevo de la serpiente

From Particulares. Published on 04/11/2014.


La ficción supone el único antídoto posible ante la deconstrucción de la arquitectura social que están llevando a cabo en la vieja Europa.
Como le ocurre a la mayoría de la ciudadanía del continente, en nuestras encrucijadas neuronales se enraíza la incertidumbre por saber qué cosas serán las venideras.
Thomas Carlyle mantenía que “la verdadera Universidad de hoy es una colección de libros”, y, los libros, hoy, están a nuestra disposición en cualquier biblioteca o en la misma Red si se desea; sólo hay que cogerlos, poseerlos, hacerse amante activo de ellos.
Esta semana he leído Diarios de Fernando Pessoa (Gadir), La sombra cazadora de Suso de Toro (Ediciones B), una historia que posee demasiado paralelismo con Blade Runner, la taquillera película de Ridley Scott, El diablo de Lev Tolstói (Galaxia Gutenberg), En ausencia de Blanca, del nuevo Príncipe de Asturias Muñoz Molina (Alfaguara) y, ahora, ando metido en faena con una novela poco conocida del republicano Vicente Blasco Ibáñez, La araña negra (Renacimiento), que pone de vuelta y media a la Iglesia en una extensa narración que se mantuvo prohibida y proscrita en tiempos del franquismo.
Pero, ni el relato o la novela peor escrita que puedan leerse, presenta un planteamiento tan espantoso como el que nos están escenificando en este teatro del absurdo que vivimos los políticos que nos gobiernan.
Por eso leo más, porque sus actos no tienen credibilidad alguna a diferencia de lo que ocurre en la narrativa, en donde es una condición necesaria para que sea verosímil.
Estamos manejados por oportunistas de saldo, por marionetas del Capital, por hombres de barro, por necios con aspiraciones, en definitiva… por políticos de pacotilla.
¿Cómo es posible, cómo, que después de los dos intentos de dominar Europa que llevó a cabo Alemania en el pasado siglo, el resto de países de este viejo continente, permita, sin rebelarse, que Alemania vuelva a intentarlo?
O se le corta el rollo a Alemania de forma tajante, por una coalición en la que deben estar a la fuerza Gran Bretaña y Francia, o volveremos, en términos de derechos sociales y de miserias, a las postrimerías de la primera Gran Guerra, esa que dibujó Ingmar Bergman cuando llevó a la pantalla El huevo de la serpiente.
(Publiqué este artículo en prensa el 7 de junio de 2013. Como puede colegirse no ha perdido vigencia ni me equivoqué un ápice).
Paco Huelva
Octubre de 2014

“Nosotros somos quien somos” (Gabriel Celaya)

From Particulares. Published on 03/11/2014.

Como dijo el otro día Alberto Garzón en una entrevista: “Ya estoy acostumbrado a perder: soy de Izquierda Unida”. Pero acostumbrados no significa resignados. Vamos a estar ahí como hemos estado, contra viento y marea, desde hace tres décadas. No nos vamos. Ahora es cuando empezamos, y vamos a por todas. Y cuando vengan los de hace tres días enarbolando nuestro programa, los apoyaremos. Es nuestro programa, al fin y al cabo. Sólo lamento que otros se lleven el mérito del trabajo que hemos hecho nosotros. Pero está bien, si el trabajo se culmina y, juntos, echamos a todos esos.

José Luis García Martín reseña “Cincuenta poemas”

From Particulares. Published on 01/11/2014.

Aún estoy sin aliento.

La reseña aquí.

Imágenes de España III

From Particulares. Published on 01/11/2014.

Malos vientos

From Particulares. Published on 31/10/2014.


Un cierto retumbo, cada vez más clamoroso por la cercanía de las próximas elecciones generales, se oye, se siente… se palpa en la sociedad española, motivado por el vértigo monocromo que genera las medidas socioeconómicas que se están tomando urbi et orbi, valga la expresión, además de por la aberrante proliferación de casos de corrupción que, si más de uno tuviera algo de vergüenza, cogería el hatillo, si es que está en el grupo de los que nada tienen que ocultar, y se marcharía lejos, muy lejos, de tanto ladrón desalmado como tuvo por compañero.
No basta con decir: lo siento, me equivoqué, me han engañado… Pero esto qué es ¿un confesionario? ¿Pero qué se han creído estos políticos, que la ciudadanía es tonta? ¿Qué nos van a engañar una y otra, y otra vez, hasta el infinito?
No, señores, no. Esto no es una iglesia, es un juzgado. España entera es, en estos momentos, un Juzgado Popular, que hasta que llegue el otro -el de Instrucción, si encuentra lo que muchos esconden-, les va a declarar culpables.
Ya lo han hecho.
Y en las próximas elecciones generales, los partidos políticos que no hayan depurado a todos sus sinvergüenzas, van a ser arrastrados por las nuevas corrientes que ustedes con su mal comportamiento han generado.
No culpen a nadie. Asómense al espejo y encontrarán a los verdaderos instigadores de estos movimientos sociales, dicho sea de paso, cada vez más necesarios, si consiguen, que está por ver, regenerar la “res” pública.
Al principio, cuando surgieron esas negras historias como obsidianas de los bonos basura, no prestamos atención al asunto hasta que… el sirimiri originario se convirtió en un hiato acibarado que se ha llevado, como pluma de ave en vendaval, las conquistas sociales al brumoso infierno de Dante.
Pero si queremos justipreciar adecuadamente lo que nos está ocurriendo, esta religación de duras acciones que amenazan con llevarse lo que éramos para tapar, con alevosía, la pésima –interesada, sabemos ahora- gestión de la Banca mundial, que ha venido a cargar el pecado de la crisis a la ciudadanía, aquí no queda más remedio que levantar la voz y llamar por su nombre a las cosas.
Porque hay muchas personas que, solas o acompañadas, amparadas por estructuras, por organismos, por instituciones… y forradas con la mentira reiterada, han estado carcajeándose de la ciudadanía y además robando del erario público.
Algunos eran Honorables, o Excelentísimos, o Ilustrísimos, o Señorías… Para montar un cadalso ¡vamos!
¿Por qué de una puñetera vez no se culpa a los bancos, a los lobbies financieros y a los ladrones (he dicho ladrones: de comisiones, por ejemplo) de esta situación?
¿Por qué no se embargan las cuentas de todas las personas, instituciones y empresas que se hartaron de ganar dinero vendiendo humo, o cobrando maletines llenos de billetes de 500€ y nos han llevado a la situación que padecemos?
¿Por qué, cuando estas cosas son tan diáfanas como la luz de un amanecer sin nubes, quienes están para tomar decisiones en los organismos nacionales o internacionales, no se inmutan y dejan que la bola corra sobre la nieve arrastrando a millones de personas a la desesperación y a la apatía?
A la ciudadanía, adormilada en la docta ignorancia que resulta de las informaciones que se nos aportan a través de los medios que ellos mismos controlan, ya apenas le queda estacha ni para colgarse.
Pero, la ciudadanía, en donde reside el poder real, cuestión que estos sinvergüenzas han olvidado, le va a dar una “guantá” sin manos en las próximas generales a los partidos que no hayan abierto la puerta de entrada de su casa, y hayan salido por la del corral barriendo todo reflejo de inmundicia, que los va a borrar del mapa político de este país.
¿Hay que llegar a eso? ¿Es necesario? Sinceramente, me gustaría pensar que no es necesario.
No se trata de romper con el pasado. El pasado es imprescindible para conformar el devenir. Se trata de castigar a los que lo hicieron mal, a los que robaron, a los que engañaron. Ni más ni menos. Sólo eso.
Que devuelvan la pasta y que den con sus huesos en la cárcel. Bastante hambre están pasando otros por sus viles acciones. Punto.
Blanca como la cal han de estar las estructuras políticas. Y les queda poco tiempo, cada vez menos para hacer la limpieza.
O eso, o cierran la casa porque no habrá ciudadanos que deseen habitar en ella, alquilarán otras.
Paco Huelva
Octubre de 2014

Soy (una huelvería)

From Particulares. Published on 30/10/2014.


Voy y vengo por el mundo
andando o corriendo.
Sin brújula posible.
Sin saber quién soy
y sin que nadie me revele nada;
sin que sirvan las explicaciones -en todo caso.
Nunca supe quién era ni vislumbré
algo positivo, inmaculado.
Nadie manifestó certezas
sin sombras ante mí.
Nadie me dijo que esto era así;
por eso sigo escudriñando:
andando solo o acompañado
por el mundo.
Ya no busco nada;
solo camino por inercia
o corro, según.
Hasta que me detenga,
hasta que me baje del mundo.
No ya andando ni corriendo, parado.
Parado viendo girar ante mí al mundo.
Corriendo el mundo
o andando el mundo ante mí.
Estancado yo. Quieto.
Por siempre.
Paralizado: sin color, sin carne, sin ojos y sin recuerdos.
Atascado: sin pies, sin manos y sin sueños.
Solo yo y una placa
-una plancha con mi nombre-.
Estática la tabla con mi nombre;
inmóvil yo y mi chapa en el mundo.
Solo un nombre:
borroso, oxidado y negro.
Eso soy.
Un nombre en una lista
infinita de nombres
que van y que vienen…
que entran y que salen del mundo.
Solo.
Solo eso.
Soy.
Paco Huelva
Octubre de 2014

Imágenes de España II

From Particulares. Published on 30/10/2014.

Imágenes de España I

From Particulares. Published on 29/10/2014.


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